Visita a la tumba de Bernardo del Carpio en Aguilar de Campoo
Visita a la tumba de Bernardo del Carpio en Aguilar de Campoo
En el norte de Palencia, en Aguilar de Campoo se encuentra el Monasterio de Santa María la Real, que hoy alberga el Centro de Estudios del Románico; junto a este discurre la carretera de Cervera que lo separa de la Peña Longa, un abrupto afloramiento rocoso donde se esconde una covacha, antiguo eremitorio seguramente, que tradicionalmente se conoce como la tumba de Bernardo del Carpio.
La cueva que guarda esta tumba se encuentra documentada como en la que en el año 822 el caballero Alpidio encontró unas reliquias sobre las que se construyó una pequeña ermita ya desaparecida y de la que quedan solamente los sillares que definen la portada enrejada de la cueva. A su vera, en el llano se construye un monasterio, que Alfonso VIII el de las Navas, repuebla con frailes premostratenses. En el siglo XV el monasterio goza de una gran prosperidad gracias a las donaciones de los fieles que peregrinan para hasta él siendo un motivo importante visitar la tumba del héroe. El cronista Fray Antonio Sánchez nos describe lo que había entonces en la cripta: dos lápidas, grabado en una de ellas "Aquí yace sepultado el noble y esforzado cavallero Bernardo del Carpio defensor de España hijo de don Sancho Díaz conde de Saldaña i de la infanta doña Ximena hija del rey don Alonso el II llamado el Casto. Murió por los años de 850" y que junto a este sepulcro se hallaba el de Fernán Gallo natural de Burgos, Canciller Maior en la batalla de Ronces Valles donde perdió un ojo mas no el estandarte" y en la lápida: "Quoniam in vita, bernarde, conjunximus facta pulchra jungamos modo sepulcra" (que el monje tradujo por: "Pues en la vida, Bernarde, seguimos buenas venturas, juntemos las sepulturas). También describe como el emperador Carlos, visitó el enterramiento del caballero llevándose su espada, que aun hoy se puede contemplar en la Armería Real de Madrid. También cuenta que fuera de la cueva, en el suelo de la ermita propiamente dicha, bajo "una lapida bien grande algo levantada con una espada labrada en la misma piedra por armas", reposan los restos del caballero francés don Bueso, derrotado en batalla por el propio Bernardo.
Siguiendo las huellas de la leyenda del héroe, 25 miembros de la Asociación Bernardo del Carpio se dirigieron el Domingo hasta Aguilar para conectar los dos puntos geográficos más referenciados en la historia del paladín: Carpio Bernardo donde construyó el castillo y Aguilar lugar donde descansó de su azarosa vida. En colaboración con la Fundación de Santa María la Real, y guiados por César del Valle, desfilaron por la villa palentina con trajes medievales precedidos por el estandarte y símbolos de la Asociación ante la cara de sorpresa de los viandantes. El paseo los llevó hasta la Peña Longa y tras la subida por la abrupta roca se encontraron ante la cueva mítica, cuya reja volvió a rechinar sobre sus goznes tras veinte años sin abrir. Tras depositar las dos participantes más jóvenes, un ramo de laurel, honor reservado a los héroes desde antiguo, se accedió a la oscuridad de la fría cueva descubriendo con emoción una lauda rota pero en la que aún pudieron leer “Aquí yace sepultado el noble y esforzado cavallero Bernaldo del Carpio defensor de España hijo de don Sancho Díaz”. El resto había desaparecido en alguno de los largos periodos de exclaustración, desamortizaciones y abandono que propició el saqueo.
De vuelta al exterior, ya en el claustro del Monasterio, rindieron un pequeño homenaje a la figura del caballero en la que participó César del Valle (técnico de la Fundación) con unas palabras reivindicativas de la importancia de la figura de Bernardo, sea o no histórico y José Vicente Ledesma Agudo, presidente de la Asociación leyó un poema escrito por Hermenegildo López. Tras el sentido acto visitaron el Centro Expositivo Rom: "Románico y territorio" en el Monasterio.
Una vez repuestas fuerzas en la hospedería se dirigieron a Olleros de Pisuerga para admirar su iglesia rupestre y eremitorios antes de volver a tierras salmantinas satisfechos de la experiencia evocadora de la figura del caballero olvidado cuya leyenda, prestigiosa en otros tiempos, la Asociación Bernardo del Carpio se empeña en rescatar de la desidia de los tiempos, el desinterés y el desdén de las gentes.